martes, 24 de marzo de 2009


El odio es sin duda la pasión más destructiva,el más potente motor de las guerras; más que la ambición y que la autodefensa,sin ningún género de dudas. Si se enfrentan dos bandos: el uno con el arma del odio, y el otro sin esa arma, es evidente que a efectos tácticos el primero cuenta con una gran superioridad moral (me refiero a la moral de combate). Tener que defenderse por tanto de un enemigo que rezuma odio por todos sus poros sin responderle con odio, antes al contrario con amor, genera una inferioridad moral manifiesta. Bombardear primero con fuego y luego con bocadillos, suena a chiste. No nos engañemos, cuando falta un fanatismo que alimente el odio al enemigo, la guerra está perdida de antemano, porque el fanático luchará hasta la última gota de sangre. Y si no se le odia, es imposible cebarse en él hasta esos extremos. Por eso muchas de las grandes guerras en cadena han tenido un carácter revolucionario, es decir que han pretendido cambiar las ideas (incluida la Revolución Nacionalsocialista, interesadamente silenciada de la que se alimentó la Segunda Guerra Mundial). Es que sin ideologías con las que fanatizarse, es imposible mover los odios colectivos.

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.Los amooo a los 2 , son unnos amores penndejooooos , "de los hanson " jajaja

vecino hmoso te amoo , por mas que estes desaparecido ajaj

wooooouuu que colaa mamii!

wooooouuu que colaa mamii!
jaja comiienddo ;)